Por Porfirio M. López
El actual gobierno local ha tenido como prioridad pavimentar amplias zonas de la mancha urbana. El tema no es una novedad, gobiernos anteriores de distintos sellos partidistas también han construido una narrativa optimista respecto a la pavimentación y la rehabilitación de calles, el detalle es que, a pesar de los anuncios constantes de presupuesto invertido en la pavimentación, el déficit aún se nota en las colonias y sectores populares de la ciudad.
El déficit en la pavimentación de calles no es exclusivo de Ciudad Valles, es el dolor de cabeza de muchos gobiernos locales del país. Datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU, 2024) realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) aborda los problemas de las ciudades mexicanas. Las estadísticas en torno a las condiciones de las ciudades mexicanas revelan que el problema más importante de las ciudades son los baches en calles y avenidas, el 77.7% de la población de 18 años y más así lo consideró; mientras que el 70.2 % de los encuestados aseguró que son las fallas y fugas en el suministro de agua potable.
En ese mismo sentido, la guia Abran paso (2025), elaborada por ONU-Habitat en colaboración con la organización de sociedad civil Liga Peatonal afirma que el 60 % de las calles mexicanas no tienen condiciones peatonales. A nivel nacional el 78.9 % de las manzanas urbanas no tiene rampas de accesibilidad y el 12.1 % de los cruces semaforizados cuenta con señales auditivas. Solo el 37.2 % de las manzanas urbanas del país cuenta con banquetas en todas sus calles, apenas el 22.7% tiene rampas en las esquinas y estima que una cuarta parte de las calles del país se usa como espacio para estacionamiento de vehículos privados.
Tener calles pavimentadas en está ciudad se ha convertido en una bandera política para quienes aspiran a gobernar, es de las primeras promesas que se le ocurren a los personajes políticos que ansían llegar al poder municipal. Igual que el suministro de agua, el drenaje y la luz eléctrica, pavimentar las calles es parte del cuarteto de promesas simples que un político local no puede dejar de lado, es lo que deja más simpatías entre los ciudadanos y es por lo que más recuerdan a un alcalde en un sector popular.
Siempre los presidentes municipales se han lucido ante el gobernador en turno y ante la burocracia estatal cortando listones para inaugurar calles. Lo vimos recientemente con la inauguración de la calle Haití en la colonia Lázaro Cárdenas, la algarabía, las porras, los acarreados y la burocracia local que distribuye gorras y cartulinas de agradecimiento es lo que va por delante. Nadie cuestiona la calidad de la obra, la empresa constructora, los contratos o la convocatoria para participar en la construcción, la hechura de drenes o drenaje pluvial, la colocación de señalética, el aumento del valor catastral par aumentar el fondo público local, la semaforización inteligente o el balizado del pavimento para favorecer pasos peatonales.
El segundo periodo gubernamental del empresario constructor David Medina Salazar ha anunciado para este año atender el rezago de la pavimentación de calles, una primera etapa consistente en la pavimentación de 100 calles en diferentes sectores de la ciudad y alcanzar con ayuda presupuestal del gobierno estatal una meta por encima de las 200 calles con pavimento. De acuerdo con la narrativa del gobierno local se pretende beneficiar a más de 50 mil habitantes vallenses. Ello sin contar los procesos de rehabilitación y las campañas de bacheo que se realizan en calles y avenidas.
A pesar de los avances el déficit de pavimentado de calles en la zona urbana de Ciudad Valles es enorme, datos del año 2024 aportados por las autoridades municipales indican que existen casi tres mil calles en el municipio y todas requieren atención, por más inversión que se anuncie para ese rubro el reto es grande. De acuerdo con una declaración del presidente Medina Salazar efectuada en el año 2024, Ciudad Valles requiere un estimado presupuestal de seis mil millones de pesos para pavimentar las calles. En esa misma sintonía, el coordinador de Desarrollo Social Roberto Galván Reséndiz afirmó a finales de 2025 que el 55 por ciento de las calles en el municipio carecen de pavimento.
De ahí que no haya programa federal, estatal o local que alcance para realizar la titánica tarea de pavimentar calles en la zona urbana, por eso lo que más se nota es la pavimentación de pequeños tramos de calle en sectores populares. Por ejemplo, el gobernador del estado Ricardo Gallardo Cardona presumió en un evento público de verano de 2025 que iba a destinar 100 millones de pesos adicionales para el rubro de pavimentación de calles en la ciudad, dicha cantidad se iba a sumar a un presupuesto aprobado de 200 millones de pesos.
Como se puede notar, no hay presupuesto suficiente para terminar con el rezago en ese indicador social, la pavimentación de calles ha sido en las últimas dos décadas una agenda en construcción, el déficit rebasa la capacidad del gobierno local y el avance palidece ante el tamaño del rezago, la destrucción del pavimento para colocar topes sin estética vial, el proceso desordenado de urbanización y el voraz desarrollo inmobiliario que sufre la ciudad tanto en los sectores céntricos como en la periferia.
Algo que el gobierno local debe recordar a los ciudadanos que ya cuentan con calles pavimentadas es que su valor catastral aumenta, se eleva el valor de las propiedades a la par del impacto positivo que tiene contar con una calle pavimentada con concreto hidráulico; en ese sentido la modernización del Catastro público local tiene que ir a la par del ritmo de pavimentación de calles, situación que en muchas ocasiones pasa desapercibida para los funcionarios encargados del ordenamiento urbano local. No solo se trata de cortar listones inaugurales y lanzar porras al gobernante, contar con pavimento en las calles exige ir por más beneficio social, más seguridad pública, mejor transporte público, más movilidad urbana y mayor responsabilidad ciudadana para pedir rendición de cuentas y transparencia en el ejercicio del dinero público.