Juan Felipe Cisneros Sánchez / Observatorio Indígena Mesoamericano
Tras las protestas y la preocupación de miles de familias en la región, Petróleos Mexicanos (PEMEX) publicó este 11 de julio una «tarjeta informativa» para intentar calmar a la población. En ella, asegura que el permiso que pidió para usar explosivos en los municipios de San Antonio, Tanlajás y Ébano es solo un «trámite administrativo de rutina» y que no están haciendo fracking (fracturación hidráulica) en San Luis Potosí. Ojo: PEMEX está admitiendo que los oficios sí son suyos y que son oficiales.
Este comunicado es una trampa de palabras. Al analizar con cuidado lo que dice la empresa y compararlo con sus planes reales, quedan en evidencia cinco grandes mentiras y contradicciones:
- PEMEX focaliza su aclaración en San Antonio y omite que dichos permisos fueron entregados en múltiples municipios de la región, los cuales abarcan prácticamente las áreas que el plan estratégico de la empresa contempla explorar y explotar. Dicha área comprende: Tamuín, Ébano, Ciudad Valles, San Vicente Tancuayalab, Tampamolón Corona, Tanquián de Escobedo, San Martín Chalchicuautla, San Antonio, Tancanhuitz, Coxcatlán, Axtla de Terrazas, Matlapa, Tamazunchale y Xilitla. PEMEX miente y quiere tapar el sol con un dedo.
- PEMEX jura en su comunicado que no hará fracking. El problema es que en sus documentos oficiales de estrategia para este año y los venideros ya no usan la palabra fracking porque saben que la gente la rechaza. Ahora le llaman de forma elegante: «explotación de yacimientos de geología compleja» o «no convencionales». Es exactamente lo mismo, pero con otro nombre para evitar que las comunidades reaccionen y se defiendan.
- La dinamita SÍ es el inicio del fracking. El comunicado de PEMEX dice que los explosivos que pidieron usar son «solo para estudios de adquisición sísmica» (hacer una especie de radiografía o ecografía del subsuelo usando el ruido de las detonaciones) y que el fracking no usa pólvora. Esta es la trampa más peligrosa: aunque es verdad que para romper la piedra y sacar el gas se usa agua a presión y químicos, nadie puede hacer fracking sin antes meter dinamita para mapear el terreno. Decir que los explosivos son solo para «estudios sísmicos» es como decir que van a comprar los ladrillos pero que no planean construir una casa. Es el primer paso obligatorio.
- PEMEX afirma que este permiso ante la SEDENA es «preventivo» para cuidar pozos viejos en los campos San Pedro (San Antonio y Tanlajás) y Limón (Ébano). Si son pozos viejos y no hay planes de usarlos, ¿por qué gastar dinero, tiempo y abogados del gobierno en activar permisos de explosivos precisamente ahora? En la industria petrolera nadie tramita permisos de alta peligrosidad si no tiene la orden de reactivar la zona. Si los pozos están olvidados, ¿por qué revivir los permisos hoy?
- PEMEX, al admitir de facto en este comunicado que los oficios son suyos, asume implícitamente que ha violentado de forma sistemática el derecho a la consulta indígena y que ha actuado de mala fe a espaldas de la población. Dichos permisos requieren manifestaciones de impacto ambiental y el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades. PEMEX quiere invisibilizar con su comunicado que su omisión estructural de consultar es un hecho consumado. Las comunidades tienen toda la razón en proteger su vida y su territorio mediante actas de no consentimiento avaladas por sus asambleas comunitarias, ejerciendo su personalidad como sujetos de derecho público. Al establecer que cualquier acto de consulta ya es extemporáneo, las asambleas indígenas, en pleno uso de su derecho, han determinado no dar su consentimiento a los proyectos exploratorios y de explotación.
- Pemex con su nota, solo sigue su protocolo de contención ante la protesta social, producto de sus omisiones y abusos. Su aclaración solo es un intento de control de daños, y de calmar los animos de protesta, pero su plan continua bajo las sombras de la opacidad. No podemos confiar en una Empresa que miente y omite respetar derechos.
El mensaje de las comunidades es claro: No nos dejemos engañar por los tecnicismos de PEMEX. Cambiarles el nombre a las cosas no le quita el peligro. Detonar dinamita en nuestros territorios para buscar gas pone en riesgo nuestros manantiales, nuestra salud y el futuro de la Huasteca.
Se convoca a continuar las protestas hasta la prohibición legal del fracking, puesto que es un compromiso de la presidenta de la República. Hoy más que nunca se hace exigible la cancelación total de cualquier permiso de explosivos, puesto que es el preámbulo del fracking en la Huasteca.
El agua y la vida de la Huasteca no se venden ni se negocian bajo el disfraz de «trámites de rutina».