Fósiles hallados en una cantera de San Luis Potosí revelan una diversidad de peces prehistóricos hasta ahora desconocida y podrían obligar a replantear la clasificación de un grupo completo
XILITLA, S.L.P.— Bajo las rocas de una cantera de Xilitla permanecen las huellas de un antiguo mar que existió hace aproximadamente 94 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.
Ahora, una investigación desarrollada en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) revela que los fósiles encontrados en este sitio no corresponden a una sola especie de pez prehistórico, sino a tres especies nuevas para la ciencia, pertenecientes al extinto grupo de los picnodontos.
El estudio fue realizado por la maestra Ihory Jazel Ponce Bustos, bajo la dirección de la doctora Katia Adriana González Rodríguez, y analizó 59 ejemplares fósiles recuperados en la localidad conocida como “La Cantera”, en Xilitla.
Los picnodontos fueron peces de cuerpos aplanados que habitaron los mares durante el Mesozoico y poseían dientes especializados para triturar organismos de concha dura, como moluscos y crustáceos. Su peculiar dentadura les permitía procesar alimentos que otros peces difícilmente podían aprovechar.
UN DESCUBRIMIENTO QUE VA MÁS ALLÁ DE TRES ESPECIES
La importancia del estudio no se limita al descubrimiento de nuevos ejemplares.
El análisis realizado por la investigadora también plantea una posible revisión de la clasificación taxonómica de un grupo de estos peces fósiles.
Los ejemplares de Xilitla presentan características relacionadas con los géneros Nursallia y Paranursallia. Sin embargo, el estudio encontró que las diferencias utilizadas anteriormente para separar ambos grupos podrían no ser suficientes para considerarlos géneros distintos.
A partir de sus análisis, la investigación plantea que el género Paranursallia podría no representar un grupo independiente, por lo que sus especies tendrían que ser reconsideradas y eventualmente incorporadas dentro de Nursallia.
De confirmarse esta propuesta mediante investigaciones posteriores, el hallazgo de Xilitla tendría implicaciones que irían mucho más allá del propio yacimiento potosino.
DE UNA CANTERA A UN ÁRBOL EVOLUTIVO
Para estudiar los fósiles, el equipo recurrió tanto a técnicas de preparación paleontológica como a herramientas computacionales.
Los ejemplares fueron sometidos a procesos de limpieza y preparación para observar estructuras anatómicas diminutas. Posteriormente se analizaron más de un centenar de características relacionadas con huesos, dientes, escamas y otras estructuras.
Con estos datos fue posible realizar análisis filogenéticos destinados a establecer las relaciones evolutivas entre los distintos peces.
Los resultados colocan a los ejemplares de Xilitla cerca de otros picnodontos registrados en regiones que actualmente corresponden a Túnez y Líbano, proporcionando nuevas pistas sobre la distribución de estos peces en los antiguos mares que cubrieron amplias zonas de Europa, África y América.
XILITLA, UNA VENTANA AL MÉXICO PREHISTÓRICO
El hallazgo confirma además la importancia paleontológica de la región.
Que en un mismo yacimiento hayan quedado preservados ejemplares correspondientes a al menos tres especies distintas de picnodontos ofrece evidencia de una diversidad de peces prehistóricos mucho mayor de la que se conocía para este sitio.
Hace 94 millones de años, buena parte de lo que hoy conocemos como territorio mexicano tenía una configuración geográfica completamente diferente. El registro fósil permite reconstruir poco a poco aquellos ecosistemas y conocer qué organismos los habitaban.
Cada nuevo ejemplar encontrado en sitios como La Cantera puede aportar información sobre la evolución, distribución y desaparición de especies que existieron millones de años antes de la aparición del ser humano.
Por ello, el estudio también pone de relieve la necesidad de continuar investigando y proteger los yacimientos paleontológicos, donde las rocas pueden contener información irremplazable sobre la historia natural de México.
Lo que hoy parece una cantera en Xilitla fue, hace millones de años, parte de un ecosistema marino en el que nadaban peces que ahora solo sobreviven en forma de fósiles.
Y entre esas rocas, la ciencia acaba de encontrar tres especies que hasta ahora eran desconocidas.
