Uzías Mico/Reportero
Nuevo León, México.- Durante años se consideró una sospecha científica la contaminación en Nuevo León, hoy es una crisis de salud pública innegable: El plomo está en la sangre de los niños de Nuevo León, y las consecuencias son devastadoras.
Recientes estudios realizados por TecSalud y la Secretaría de Salud estatal (Abril 2026) han encendido las alarmas al detectar que 83 niños de diversos planteles del Cendi presentan niveles críticos de plomo en su organismo. Sin embargo, expertos advierten que esto es solo la punta del iceberg: se estima que hasta el 7 por ciento de la población infantil en el estado podría estar contaminada.
Los municipios de Escobedo, Apodaca, Monterrey y San Nicolás encabezan la lista de zonas con mayores casos positivos, coincidiendo geográficamente con los cinturones industriales de la metrópoli.
Este caso no es aislado.
La gravedad actual cobra un nuevo sentido al retomar investigaciones que datan de 2019, donde se vinculó directamente la exposición a metales pesados (plomo, níquel y mercurio) con malformaciones congénitas como el labio leporino y paladar hendido.
- Zonas Industriales: El estudio «Gasca-Sánchez», integrado en el Programa de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca), reveló una correlación geográfica entre las emisiones de las chimeneas y los nacimientos con estas malformaciones.
- Contaminantes Críticos: Además del plomo, el arsénico y el níquel en el aire han sido señalados como responsables de alterar el desarrollo embrionario en las etapas más críticas del embarazo.
Mientras las autoridades de salud inician pruebas de confirmación y cambios en las dietas de los menores afectados, la comunidad científica lanza una advertencia lapidaria: «No existe un nivel de plomo en sangre que sea seguro».
Padres de familia y activistas exigen que la Secretaría de Medio Ambiente deje de ser un observador y actúe contra las empresas emisoras.
El deceso de tres maestras jóvenes por cáncer en zonas aledañas a estas industrias ha sumado miedo a una población que ya no solo respira aire sucio, sino que ve cómo el entorno físico está comprometiendo el futuro de sus hijos.