Miles de familias quedan atrapadas en trabajos informales
San Luis Potosí atraviesa un complicado panorama laboral. Durante el primer trimestre de 2026 aumentó el número de personas sin empleo y también creció la cantidad de trabajadores que sobreviven sin seguridad social, sin contrato y sin prestaciones, reveló la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicada por el INEGI.
Actualmente, en territorio potosino existen 39 mil 954 personas desempleadas, es decir, ciudadanos que buscan trabajo activamente pero no logran encontrarlo. La cifra representa un incremento de aproximadamente 4 mil 600 personas respecto al mismo periodo del año pasado.
La tasa de desocupación en San Luis Potosí se ubicó en 3.0 por ciento, colocándose entre las más altas del país, solamente por debajo de Ciudad de México, Tabasco y Coahuila.
Sin embargo, el dato que más preocupa es el crecimiento de la informalidad laboral. El reporte oficial señala que 55.7 por ciento de los trabajadores potosinos laboran en condiciones precarias, sin acceso a seguro médico, aguinaldo, vacaciones, utilidades o estabilidad laboral.
En números absolutos, más de 715 mil personas trabajan bajo esquemas informales.
Esto significa que casi seis de cada diez trabajadores en San Luis Potosí dependen de ingresos inestables y carecen de protección ante enfermedades, accidentes o despidos.
Aunque el estado registró un ligero incremento en el número de personas ocupadas, gran parte de esos nuevos empleos corresponden al sector informal, principalmente en pequeños negocios, trabajo independiente o actividades sin registro formal.
La ENOE también advierte sobre el crecimiento de la subocupación, indicador que refleja a quienes tienen trabajo pero necesitan laborar más horas porque sus ingresos no son suficientes.
En San Luis Potosí, la subocupación alcanzó 10.1 por ciento, superando ampliamente el promedio nacional. Esto representa a más de 129 mil potosinos que, aun teniendo empleo, no logran cubrir completamente sus necesidades económicas.
Especialistas advierten que estas cifras reflejan un deterioro en la calidad del empleo y una creciente presión económica sobre familias de clase media y baja, que enfrentan dificultades para acceder a seguridad social, estabilidad financiera y mejores condiciones de vida.