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Indígenas se movilizan contra el fracking mientras revienta el teatro de MORENA

Juan Felipe Cisneros Sánchez. / Observatorio Indígena Mesoamericano.

Mientras algunos sectores de MORENA se dedican a descalificar y minimizar la información que alerta sobre la amenaza latente del fracking, las movilizaciones en oposición continúan. Tal es el caso de Tampamolón, S.L.P., donde Consejeros Indígenas Nacionales y estatales, junto a organizaciones como la Contraloría del Agua, COCIPH, CEDEPAC y el Observatorio Indígena, participan activamente en la defensa del territorio; esto ocurre mientras el partido oficialista simula “asambleas informativas por la soberanía».

MORENA y sus privilegiados centran su discurso en descalificar a la resistencia indígena y a los ambientalistas que la impulsan, buscando proteger un despojo disfrazado de soberanía. Es obvio que diversos individuos que viven de la política o del presupuesto del actual gobierno olvidan su obligación de promover, proteger, defender y garantizar los derechos humanos e indígenas.

En contraste, en un hecho sin precedentes que refleja el hartazgo social ante la politización de las problemáticas comunitarias, más de mil personas reunidas en la comunidad indígena tének de Pequetzén, municipio de Tancanhuitz, S.L.P., abandonaron masivamente una de las denominadas “asambleas informativas” que impulsa MORENA este 19 de julio de 2026.

Lo que inicialmente se convocó como un espacio informativo sobre la defensa de la “soberanía nacional” degeneró rápidamente en un tenso escenario de descontento ciudadano, tras denunciarse el uso partidista de los programas sociales federales, un intento de manipulación electoral y la desinformación que los morenistas han emprendido contra quienes defienden la vida, el agua y el medio ambiente ante la amenaza del fracking.

La cita estaba pactada para las 10:00 horas en la galera de la comunidad. Fue notorio el uso de vehículos para “acarrear” a gente de otras localidades al evento; aun así, la asistencia fue considerable, abarrotando las gradas, las sillas y las inmediaciones del lugar. Sin embargo, la atmósfera inicial de atención comunitaria tardó apenas media hora en transformarse en indignación.

Durante los primeros treinta minutos de la sesión, los oradores expusieron de forma general la necesidad de defender la soberanía contra la intervención extranjera y afirmaron que la presidenta de la República no quiere el fracking. Esto inició una creciente inconformidad entre los asistentes, puesto que es de conocimiento público que la presidenta de la república ha faltado a su palabra de prohibir formalmente dicha práctica.

De conformidad con los testimonios presentados en la reunión, diversos funcionarios federales vinculados a la Secretaría de Bienestar han estado realizando un intenso volanteo en Pequetzén y otras comunidades, utilizando de forma engañosa las invitaciones a los programas sociales institucionales para promover de manera directa e de forma ilegal al partido oficialista. Los denunciantes aclararon ante la multitud que dichos apoyos económicos son federales y no pertenecen a ninguna facción política, acusando fuertemente al partido de adjudicárselos para manipular la voluntad de la población e intentar apaciguar las protestas contra el fracking.

La tensión aumentó exponencialmente a las 10:30 horas, justo al terminar las intervenciones de los denunciante. En ese momento, los organizadores oficialistas comenzaron a circular una serie de formatos para recabar firmas, presuntamente para registrar la asistencia. Esto encendió las alertas de varios líderes comunitarios, quienes lanzaron una advertencia explícita y urgente a los presentes: «Cuiden bien y revisen minuciosamente qué es exactamente lo que están firmando», ante el temor de que sus nombres fueran utilizados para avalar fines ajenos a los intereses de las comunidades indígenas.

El punto de ruptura definitivo ocurrió inmediatamente después. En un intento por aligerar los ánimos o prolongar el evento, los organizadores morenistas pretendieron dar paso a la presentación de un grupo de huapangueros. La respuesta de los asistentes fue unánime y tajante: una estruendosa rechifla interrumpió la música mientras la multitud coreaba al unísono: “¡Fuera, fuera!”. Los asistentes exigieron de forma airada que se respetara el carácter estrictamente informativo de la convocatoria y se fuera al grano con la información, rechazando que el acto se convirtiera en un mitin propagandístico.

Lo que siguió fue un retiro masivo en cadena, de manera paulatina pero firme, comenzaron a levantarse de sus asientos. Entre las 10:30 y las 11:20 horas, el camino principal de la comunidad se convirtió en el escenario de un éxodo constante de camionetas repletas de personas que decidieron retirarse en señal de protesta.

Hacia las 11:20 horas, el panorama en Pequetzén era desolador para los organizadores morenistas: el recinto lucía prácticamente vacío, con un mar de sillas desocupadas y apenas un puñado de personas dispersas. Con este contundente abandono de las bases, las comunidades indígenas tének y náhuatl dejaron en claro un mensaje que resonará en la Huasteca potosina: el rechazo absoluto a que los programas sociales sean utilizados como moneda de cambio electoral y herramienta para apaciguar los ánimos contra el fracking. En el camino quedaron varados los representantes estatales de Morena y funcionarios de la CONAGUA y Bienestar que planeaban participar en el evento.