Por Porfirio M. López.
Los partidos políticos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN) han comenzado a mover sus figuras públicas con la finalidad de posicionarse ante el electorado de cara a la elección intermedia de 2027 donde se renovará a 500 diputados del Congreso federal, 17 gubernaturas, 1,082 presidencias municipales, 1,088 diputaciones locales y 16 alcaldías de la Ciudad de México.
Tanto Morena que es el partido gobernante y preponderante, como el PRI y el PAN han buscado darles la vuelta a las instituciones electorales encargadas de vigilar y fiscalizar los procesos electorales denominados precampañas. Para burlar la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE) evitar sanciones y actuar con descaro ante la ciudadanía, esos tres partidos se han sacado de la manga un nuevo concepto. Morena ha definido a sus probables candidatos como Coordinadores estatales para la defensa de la Cuarta Transformación (4T) lo cual en la práctica es un remedo de las llamadas “corcholatas”, una expresión que en su momento utilizó el expresidente Andrés Manuel López Obrador para definir como candidata a quien hoy es la presidenta de la República.
Ahora con mucho tiempo de anticipación Morena designa coordinadores estatales, los cuales tienen el visto bueno de la dirigencia nacional y pueden andar recorriendo las entidades donde aspiran a un puesto. En la practica esto es nada más y nada menos que una precampaña adelantada; a pesar de que por ley la precampaña está marcada para iniciar hasta enero de 2027, el partido oficial se ha adelantado para posicionar figuras y después nombrarlas oficialmente como candidatos.
Esa es una estrategia morenista diseñada para burlar la ley, para no ajustarse a los tiempos que definen las autoridades electorales, no está diseñada para afianzar la democracia. A pesar de que es una evidente burla a la ciudadanía y a las autoridades encargadas de fiscalizar los procesos electorales; la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena Citlalli Hernández Mora ha señalado que están orgullosos de ese proceso, porque es democrático y porque además PAN y PRI ya los están copiando.
En paralelo el PAN en voz de su dirigente nacional Jorge Romero Herrera ha denominado a sus probables candidatos como Coordinadores de la defensa de la patria, la familia y la libertad. La idea panista es similar a la morenista. Su objetivo es posicionar liderazgos en las entidades y en los municipios, hacer encuestas para definir candidatos competitivos, generar estructura en distritos electorales, pero lo más cuestionable, también los panistas quieren adelantarse a los tiempos electorales y recurrir a la informalidad política para simplemente brincar la ley electoral y presumir una democracia bizarra.
El PAN que viene de una votación escasa en el pasado proceso electoral local de Coahuila, emula a los morenistas, copia burdamente el concepto ilegal e informal del oficialismo, tiene una urgencia por posicionarse como opción opositora y en esa ansiedad abandona su historia, sus principios, sus valores y la dignidad ideológica. Lo único que queda demostrado es que los panistas también padecen la ansiedad de ganar simpatías electorales a costa de hacer trampas y realizar ejercicios democráticos disfrazados.
En paralelo al panismo y el morenismo, el PRI recurre al mismo vicio. Alejandro Moreno Cárdenas dirigente nacional de lo que queda del priismo se ha trepado a las adelantadas precampañas. El PRI pondrá a sus posibles candidatos el mote de Defensores de México, una estrategia nacional que estará coordinada por Rosario Robles Berlanga, exjefa de gobierno de la Ciudad de México y ex secretaria de estado durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.
La idea del PRI es ir en alianza para ganar espacios y distritos en los comicios intermedios de junio de 2027, presentar sus perfiles competitivos a nivel local y generar un discurso opositor que pone por delante las fallas del gobierno morenista y su contubernio con grupos dedicados a actividad ilícitas. La estrategia priista es la misma que sus rivales políticos, afianzar personajes, acercarse a organizaciones en las entidades, recorrer lo que los tres partidos políticos llaman territorio y desplazar al partido gobernante de su posición preponderante.
Cuando uno analiza lo que estos tres partidos políticos están haciendo, la duda persiste, ¿A quién creerle? ¿Cómo entienden la legislación electoral? ¿Para que se adelanta Morena a los tiempos establecidos por la ley, si se supone el pueblo está con ellos y su gobierno es tan exitoso? En la práctica el partido gobernante ya burló la legislación electoral en pasados procesos electorales federales y les resultó benéfico; detrás de ellos van ahora el PAN y el PRI para intentar sobrevivir políticamente y llegar a ocupar espacios de poder en el Congreso federal, en las entidades y en los municipios.
Del otro lado y esto también es grave, cada jornada electoral los partidos políticos buscan formas de burlar la autoridad electoral sin que enfrenten la pérdida de su registro, todo se reduce al pago de multas. Lo que Morena, PRI y PAN están haciendo con sus nombramientos hechizos denominados coordinadores y defensores amerita de nueva cuenta una nueva reforma electoral para impedir la realización de precampañas y campañas disfrazadas y la adelantada dotación de recursos opacos para movilizar estructuras, que después se cobrarán cuando sean gobierno. Pero como está la situación del árbitro electoral no se va a realizar y tanto Morena, como PAN y PRI seguirán moviendo el ajedrez político a conveniencia de sus intereses, seguirán erosionando la democracia y aliándose con grupos de poder fáctico en perjuicio de la representación ciudadana y la institucionalidad democrática.