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PISA 2025: el retrato de una educación deficiente, desigual e inequitativa

Por Porfirio M. López.

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés) acaba de mostrar los resultados que obtuvo México en la última medición. Como ha sido una constante de los últimos años, el país en materia educativa permanece en el fondo de la tabla de los países que fueron evaluados. Antes con las medidas de gobiernos denominados neoliberales y ahora con el régimen de la autodenominada Cuarta Transformación (4T) el panorama educativo nacional no cambia.

México sigue luciendo rezagado en temas básicos para la construcción de ciudadanía, para la generación de ciencia y el aumento de la competitividad: aprendizaje matemático, ciencias y comprensión lectora presentan desventajas frente a otros países que han realizado cambios o ajustes educativos en sus respectivos sistemas de educación.

Desde que PISA inició su primera edición en el año 2000 el país ha tenido diversas reformas y cambios continuos en los planes de estudio de la educación básica, pero el panorama educativo sigue siendo adverso. Por citar algunos ejemplos, se generó la reforma que incorporó las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), se firmó la Alianza por la Calidad de la Educación, se fomentó el sistema de aprendizaje basado en competencias, se pactó la reforma de los Aprendizajes Clave, se creó el Programa Nacional de Inglés, se implementó la Estrategia Nacional de Lectura, se estableció el Sistema de Profesionalización Docente y PISA nos siguió reprobando.

En el sexenio anterior se decretó la Nueva Escuela Mexicana, arribo con ella un nuevo cambio curricular, una nueva metodología, nuevos libros de texto gratuito y un nuevo plan y programa de estudio. A pesar de todo lo realizado, México no parece tener un avance sustancial en materia educativa a nivel básico, en el ranking de países evaluados México sigue en penúltimo lugar. La tendencia de las mediciones de PISA indica que los niños, niñas y adolescentes de este país siguen sin alcanzar niveles mínimos para poder realizar operaciones básicas y comprender lo que leen en algún texto.

En matemáticas y comprensión lectora solo el 30 por ciento de los alumnos mexicanos alcanza el nivel 2 que es el umbral mínimo de competencia para que los estudiantes puedan resolver y aplicar conocimientos básicos en tareas y situaciones cotidianas. En el año 2003 el puntaje de México en matemáticas fue de 385 puntos, para edición 2025 es de 388 puntos; en lectura el puntaje en el año 2000 fue de 422 puntos, en la reciente medición es de 408 puntos; en el área de ciencias en la medición 2006 México obtuvo 410 puntos, en la edición PISA 2025 se tienen 414 puntos, dos menos que la edición 2015 cuando el país alcanzó 416 puntos.

Como se puede notar, México no puede presumir mucho en materia educativa. El desastre educativo está a la vista, las reformas anteriores al arribo de la 4T tenían sus defectos, sus avances mínimos, ahora con el régimen actual parece que ni siquiera se puede decir que existen un mínimo de avance, lo que existe es retroceso, un estancamiento educativo no solo en materia de aprendizajes básicos como resolver una división, una resta o una multiplicación o la comprensión de un texto, sino también en materia de inversión y gasto en infraestructura.

En lugar de afianzar aprendizajes básicos desde la educación básica, México ha privilegiado el uso de la educación con fines de política electoral. Ahora es mucho más descarado ese uso. La NEM no vino a solucionar los maltrechos planes y programas de estudio, los nuevos libros de texto gratuito elaborados el sexenio pasado contienen más errores que los anteriores, el denominado humanismo mexicano aplicado a la educación choca con la desigualdad educativa, la brecha digital se ha ampliado, la autonomía docente sigue siendo mal aplicada, la verticalidad en la toma de decisiones permanece en amplias zonas del país y la carencia de una educación de calidad es persistente en entidades  y regiones de México donde el desarrollo educativo todavía parece una postal del siglo pasado con aulas maltrechas, sin acceso a luz eléctrica, sin apoyo psicológico, sin baños, ni pavimento, ni maestros, ni agua potable, ni internet, ni mesabancos, ni pizarrón y sin desayunadores o comedores.

A ello ha y que agregar la estructura burocrática que dirige el sistema educativo nacional. Funcionarios encargados de la Secretaría de Educación Pública (SEP) como el actual titular Mario Delgado Carrillo luce más por sus escándalos huachicoleros y la misma postal se repite en los encargados de las dependencias de educación estatal donde se colocan a los amigos e incondicionales del gobernante en turno. Ello sin mencionar la persistente aparición clientelar y electoral de los gremios sindicales denominados Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) dos aparatos nocivos del sistema educativo nacional que aparecen solo cuando sus intereses son tocados por la autoridad.

La prueba PISA 2025 es una fotografía del país que tenemos en materia educativa. Echa luces sobre el futuro de este país y lamentablemente igual que otros temas que México ha normalizado como la violencia criminal, la ineptitud burocrática, la desaparición de personas, los homicidios dolosos, la impunidad de los funcionarios públicos y la corrupción de la clase política, los resultados obtenidos en materia educativa son también parte de una normalización de una educación básica pésima, deprimente, profundamente desigual e inequitativa que va en detrimento de la competitividad y el crecimiento económico que este país pueda tener de cara a la mitad del presente siglo.