Por Porfirio M. López
Llevar agua potable a las comunidades indígenas ubicadas en la zona huasteca ha sido una promesa de todos los gobernantes estatales y municipales que no ha cesado. Conforme han pasado los años el problema del suministro de agua potable se ha ido agudizando, solo se anuncian inversiones, reuniones entre autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Comisión Estatal del Agua (CEA) y los organismos municipales de agua potable, pero en realidad no existe una solución estratégica de fondo.
Los gobiernos locales como el de Ciudad Valles lleva años anunciando inversiones, ahorros, reestructuras, compra de insumos y reparaciones en los sistemas hidráulicos. Lo mismo ocurre en municipios como Aquismón, Tanlajás, Tamazunchale o Tancanhuitz donde la población indígena no puede acceder a un servicio eficiente de agua potable. En diversas comunidades indígenas de la región huasteca los pobladores tienen que pagar sus recibos de agua a cambio de nada, esperar el sistema de reparto mediante pipas, recibir agua a cuentagotas y de mala calidad o realizar ellos mismos el suministro hasta sus hogares, tal como lo hacían sus antepasados.
Hoy que los municipios en la región huasteca son gobernados en su mayoría por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) la promesa de suministrar agua potable en las zonas indígenas se mantiene. Ello ha derivado en una serie de problemas para los gobernantes y autoridades locales involucradas que no atinan a resolver la añeja problemática y solo dan las mismas respuestas que gobiernos anteriores.
En días recientes habitantes de la denominada “cordillera tenek” se plantaron ante el presidente municipal de Ciudad Valles David Armando Medina Salazar y luego arribaron a un evento del gobernador Ricardo Gallardo Cardona para hacer patente las constantes fallas del sistema hidráulico Tanchachin y la ausencia del vital líquido en sus hogares, lo mismo pasó en Tancanhuitz donde habitantes realizaron un plantón en la presidencia municipal para exigir su derecho al agua potable.
En lugar de resolver el problema del agua potable las autoridades federales, estatales y locales han decidido politizar el tema. Ahí radica gran parte de la complejidad para resolver el suministro eficiente del vital líquido. Hace declaraciones el presidente municipal, emite boletines el organismo operador del agua del municipio, declara en la capital del estado el responsable del CEA, habla el encargado de Conagua y así un sinnúmero de actores políticos van apareciendo cuando se toca el tema. Mientras los funcionarios declaran ante medios de comunicación, pasan los días, las semanas y los meses y nadie soluciona la principal queja de las comunidades indígenas.
Por ejemplo, en junio pasado el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) a través de su oficina de representación que está a cargo Mario Godoy Ramos explicó que se habían realizado asambleas en 540 comunidades para asignar recursos mediante el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para los Pueblos y las Comunidades Indígenas y Afromexicanas (FAISPIAM). Lo que pide el 70 por ciento de la población indígena asentada en la huasteca potosina son proyectos de agua potable.
De acuerdo con el funcionario emanado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) el presupuesto del FAISPIAM es entregado de forma directa a las comunidades con montos de 100 mil pesos y pueden llegar hasta 15 millones de pesos y son los habitantes indígenas mediante asambleas quienes deciden que proyecto ejecutan en su respectivo territorio. De igual forma, la administración de Medina Salazar desde su primer periodo anunció una inversión de 7 millones 700 mil pesos para reparación y mantenimiento de la infraestructura; apenas en agosto pasado el gobierno municipal volvió a anunciar que la Federación iba a invertir 140 millones de pesos para el saneamiento de aguas residuales. Y así una larga lista de anuncios espectaculares, pero el problema de suministro de agua potable persiste en las comunidades indígenas de la huasteca potosina.
En ese espiral de declaraciones recurrentes, el gobernador Gallardo Cardona aprovechó la coyuntura política y también se ofreció a solucionar el problema del suministro del agua en las comunidades indígenas. Declaró lo mismo que han declarado otros gobernadores en épocas recientes, que trabajará de forma coordinada con el gobierno municipal de Ciudad Valles, que garantizaba el servicio, que respalda las acciones y que hará todo lo posible para que se solucione el tema. Como se puede intuir la problemática del suministro del agua en las comunidades indígenas no se podrá resolver porque se coloca por encima la vanidad del gobernante y la grilla política electoral; resolver el problema es un asunto de voluntad política, de planeación de mediano y largo plazo, de aplicación transparente de presupuesto, de estudios técnicos y de colaboración ciudadana.